Cuando imparto los talleres del Kit de Superviviencia para afrontar la infertilidad, siempre comento a los asistentes que hay un montón de frases que nos vamos a oír durante este proceso.

Siempre explico que no creo que haya maldad en ninguna de las cosas que nos puede decir alguien que no ha pasado por esto.  No la hay.

Simplemente no se sabe qué decir, o como actuar y aunque busques las palabras correctas siempre temes herir a la persona que tienes delante.

Explico también que siempre hay buena intención, que lo que la gente quiere es ayudarnos, quitar peso de nuestras mochilas y que lo hacen siempre, siempre de la mejor manera que creen.

Con estas diez premisas quiero aclarar porqué no se deben decir algunas frases hechas y qué cosas podemos decir a cambio.

Si se trata el tema con cariño y evitando quitar hierro al asunto, seguro que la ayuda verbal llega mucho más depurada a la persona a la que se pretende consolar.

1)      No te obsesiones… cuando menos te lo esperes te quedarás embarazada.

Vamos a partir de la base que el deseo de tener un hijo NO ES UNA OBSESIÓN, es un deseo tan profundo e intenso que es normal que ocupe el mayor tiempo del día instaurado en tu cabeza… y aún más cuando las cosas se complican.

Te sorprendes pensando miles de cosas que hasta entonces no se te habían pasado por la cabeza y mezclar la palabra “obsesión” que es algo que viene a significar que está como una puñetera cabra, te aseguro que no ayuda absolutamente nada.

¿Qué debes decir?:  Es normal que te preocupes por esto, puedo entender lo mucho que lo deseas.  Estaré aquí para vivir este proceso contigo.

 

2)       Yo conozco a una que:

a)      … fue a adoptar y se quedó embarazada.

b)      … dejó de intentarlo y se quedó embarazada.

c)      … adoptó y el segundo vino solo.

d)     … le dijeron que era imposible y mira, acaba de ser madre hace nada.

Este punto tiene mucho que ver con el primero.  Son primos hermanos de hecho.

Por supuesto que cualquiera de los casos a, b, c, y d (y muchos más) pueden hacerse realidad, pero también el día de la lotería le toca a mucha gente y a otros muchos no.  Creo que me estoy explicando… ¿verdad?

¿Qué debes decir?  Ahora mismo todo lo que está en tu mano, lo estás haciendo.  Todo lo que depende de ti, está bien hecho.  Vamos a ver como se resuelve, nadie nos asegura nada al cien por cien, pero lo que se esperaba de ti, tu valentía y aguante está pasado con nota.

3)      La Naturaleza es sabia, si no te quedas será por algo.

Mmm… esto es muy osado decirlo, ¿eh?  Porque se puede malinterpretar como que la Naturaleza ha decidido que no soy apto o apta para tener descendencia.

¿Qué debes decir?  Si la Naturaleza se pone cabezona, ahí está la medicina muy avispada que consigue que miles de parejas consigan llevar su sueño a cabo.

4)      Con lo bien que vivís sin hijos… ¡No sabes lo que tienes!

Ehhh, que si, que si.  Que ya se que vivo muy bien y todo lo que me quieras contar, y a ver si luego, cuando los tenga, no podré quejarme porque me dirás “¿Lo ves? ¡Con lo bien que vivías!”…

Somos conscientes de lo mucho que nos va a cambiar la vida.  O igual no… pero ¿Quién lo es del todo antes de ser madre o padre? Sabemos lo mismo que sabe cualquiera antes de ser padres.  Ni más, ni menos.

Eso no quita para que lo deseemos con toda el alma.

¿Qué debes decir? Nada.  De verdad. Antes de decir cosas de estas, mejor no digas nada.

5)      No puedes estar así… tienes que echarle narices y seguir adelante.

Decir esto debilita a quien lo escucha porque da la sensación de que eres menos fuerte para encarar las cosas.  A nadie nos gusta que nos comparen o que nos digan que somos flojos.

¿Qué debes decir?  No estás solo con esto.  Me tienes a mí y yo voy a estar a tu lado.  Cuando te flaqueen las fuerzas, estaré contigo.

6)      No pasa nada si no tienes hijos… la vida continúa… también puedes adoptar.

Claro que si.  La vida continúa, pero muchas veces y durante mucho tiempo te echas de menos.  Quiero decir, antes de que tuvieras que vivir esta situación podías cantar, reir y ser positivo o positiva.  Un proceso de infertilidad y más aún si se alarga mucho en el tiempo, va minando estas cosas y te da la sensación que no volverás a ser el mismo o la misma de antes.

Por otro lado el tema de la adopción es algo muy personal e íntimo de la pareja.  Es probable que uno de los dos quiera y el otro no esté tan convencido y ninguno va a explicar porqué no adoptan o quien de los dos no quiere.

No se desea menos ser padre por el hecho de no querer adoptar.  Esto hay que tenerlo muy claro.

Muchas veces el proceso de Reproducción Asitida ha durado tanto o te ha hecho vivir situaciones tan complicadas que embarcarte en un proceso de adopción y empezar otra vez de cero no está en los planes de una pareja o una persona que se embarca en solitario a la maternidad.

En resumen y como he dicho antes: es algo absolutamente personal de cada uno y ahí nadie debe invitar a hacer ninguna de «otras opciones» porque te aseguro que todas las opciones ya se han estudiado antes y si no lo han hecho por algo será.

¿Qué debes decir?  Entiendo que ahora estés así.  Es normal que estés triste y atrapado en esta situación, pero un día va a salir un sol hermoso para ti y pase lo que pase estaré a tu lado para verlo.  Volverás a ser la que eras, a reír, a cantar… esto formará parte de tu vida y no, no lo vas a olvidar como no olvidamos las circunstancias que pasan una y otra vez en nuestra propia historia.  Pero cuando todo pase, volverás a sentir todas las cosas que ahora están anestesiadas.

 

7)      Estás siendo egoísta.  Solo piensas en tus problemas.

Es probable que una persona que esté pasando por un proceso como este, atraviese algún periodo de depresión y que incluso se culpabilice de su propia infertilidad o de alguna pérdida.  Está de más que alguien le diga que es egoísta o eche más leña al fuego.

¿Qué debes hacer?  Prepara un día juntos, una salida de fin de semana, una cena con amigas de toda la vida, un detallín tonto… de esos que arrancan pequeñas sonrisas.  Cualquier cosa que le oxigene y pueda tomar aire para seguir luchando.  Dile que cuando todo pase lo vais a celebrar por todo lo alto.

8)      Haz otras cosas.  Mantente ocupada.

Si bien no falta nada de razón en esta afirmación y tener varios proyectos en marcha ayude mucho a anestesiar parte del dolor de esta situación, ten en cuenta, en primer lugar, que es probable que ya lo esté haciendo y por otro lado que es un pensamiento que ocupa gran parte de tu atención.

¿Qué debes decir?  Tengo ganas de pasar más tiempo contigo.  ¿Qué te parece si nos tomamos un café o nos marcamos un spá y nos ponemos al día?

 

9)      Todo el mundo tenemos problemas.

Y también es cierto, pero no por eso vamos a dejar que alguien que lo está pasando mal se coma esa tarta tan amarga solo… ¿verdad?  No todos tenemos el mismo empaque y empuje para afrontar determinadas situaciones.

¿Qué debes decir?  Se que estás atravesando un mal momento, quiero que sepas que estoy aquí.

10)  Eres fuerte, estarás bien.

Hay veces que hasta las personas más fuertes pueden derrumbarse.  Muchas veces que sonrían o que no cuenten sus cosas no significa que estén bien.

¿Qué debes decir?  Creemos en ti y sabemos que vas a poder con esto.  Hasta que eso suceda, estaremos contigo para apoyarte durante todo el camino.

Como habrás visto el “Estoy aquí” y “Te voy a apoyar” son las frases más repetidas que pueden ayudar en este proceso.

Añado que cuando no sepas qué decir o cómo reaccionar, un simple abrazo, un apretón de manos o una carantoña pueden hacer mucho más que una perorata de mil palabras.