Quiero compartir con vosotros algo que me ocurrió ayer y que no me atreví a publicar porque siendo el día de los Santos Inocentes nadie me hubiera creído.

Resulta que por la mañana fui a ver a mi sobrina P. (7 años) porque estaba pachucha y cuando la llamé me pidió que fuera a verla.

Le dije que le llevaría unos cuentos porque le encanta leer, así que pasé por una tiendecita que hay en el barrio donde he vivido prácticamente toda mi vida y que está muy cerca de su casa.

En esa tiendecita «En Portada» de Plaza San Francisco tienen libros nuevos y también de segunda mano (en la casa que hay justo al lado es donde viví desde que nací hasta los18 años)

Estuve ojeando varios y finalmente me decidí por unos de segunda mano que me encantaban cuando era pequeña: «10 cuentos de lobos» de @barcodevapor y «Las zapatillas rojas»

Cuando ya iba a irme, vi en una estantería un libro que me volvía loca cuando era pequeña y cuyas ilustraciones de María Pascual copié millones de veces (el de la foto)

Lo estuve ojeando y no dudé en llevármelo porque fue como viajar en el tiempo: la de veces que había pasado con ese libro entre mis manos cuando tenía la edad de mi sobrina…

Pagué los libros, fui hasta su casa y estuvimos leyendo un poquito. Le encantaron, sobretodo el de «10 cuentos de lobos»

Al final de la tarde cuando iba a irme, cogí el libro de «Cuentos de Andersen» y volví a meterlo en mi bolso para disfrutarlo un poco en mi casa y guardarlo allí para cuando los sobrinos se quedan a dormir. No pude dejarlo… simplemente sentí la necesidad de llevármelo.

Al llegar y con el abrigo aún puesto, me senté en la cama y ojeé con detenimiento las ilustraciones… ¡Qué sensación tan bonita ver aquellos dibujos que tanto me gustaban!

Cerré la tapa y entonces me di cuenta que en un color muy desgastado había algo escrito a mano. Me dije «Vaya, el nombre del niño o niña a quien perteneció el libro…»

Así que lo leí con atención y casi me caigo redonda.

Muy fuerte. Estoy impactadísima.

Ha vuelto hasta mí por Navidad.

Esto me ha dado que pensar en esa frase de «Lo que siempre te ha pertenecido vuelve a ti…» y lo cierto es que NUNCA MEJOR DICHO… ja ja ja

Ahora me toca conservarlo, como oro en paño y no dejar que se vaya de mis manos nunca más.

Un regalo de Navidad o Fin de Año que no voy a olvidar nunca…

Y vosotros… ¿Recordáis cuál era vuestro libro favorito?

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