quiérete mucho

 

Pero bueno… ¿Cómo no te vas a querer? ¿Te has mirado bien? ¡Eres un auténtico bombón!

Pero además, un bombón único, exclusivo, irrepetible…

Te lo aseguro… no hay nadie en el mundo igual a ti.

¿De verdad que no te has dado cuenta de lo mucho que vales?

Mira… hay un ejercicio muy interesante para bajar al fondo de tu corazón (que es justo donde está nuestra esencia, esa que te digo que no hay otra igual) que me enseñaron hace un tiempo y que me vino de maravilla para empezar a quererme un poquito (los amores verdaderos empiezan de poco en poco, no te olvides…).  Al principio me costó… me costó un tiempito hacerlo… pero un día logré conectar y… (bueno, vamos paso por paso…)

Busca un momento tranquilo, un lugar apacible donde poder estar contigo a solas… (y… ¿Pq no? Después de un baño, con un poco de música relajante e inciensos repartidos acá y allá (el Nag Champa, me vuelve loca)… ten en cuenta que esto es como una primera cita)

Cierra los ojos y piensa en la niña o el niño que un día fuiste. Búscalo en tu interior, está por ahí, seguro... en algún rincón jugando a lo que más le gusta: montando en bici, dando patadas a una pelota, peinando a sus Barbies, imaginando que es la profe y que imparte la lección garabateando con tiza en la pizarra…

En cuanto la encuentres, obsérvala un rato… con esa ingenuidad suya, tan frágil y vulnerable que dan ganas de ir a darle un abrazo gordo.

Pregúntate cuanto de ese niño o esa niña hay en tu interior. Todos, con los años, vamos alejándonos poco a poco de nuestro “yo pequeñito”.

Y es normal… Nos vamos cargando de responsabilidades, de obligaciones… dejando la bici aparcada, la pelota, las Barbies y la pizarra sin rastro de tiza… que al final, el niño se pierde un poco en nuestro interior y prefiere jugar solo.

Cuéntale (pero cuéntaselo de verdad) como te ha ido la vida estos años. Y llora si lo necesitas… yo me inflé de llorar cosa fina, te lo aseguro.

Mírale a los ojos. A ese niño que fuiste y dile: “Te voy a cuidar, te voy a querer… ahora si puedo hacerlo. Me ocuparé de hacerte feliz”.

Quiérete mucho mi vida. Que te lo mereces… y busca siempre cosas que te hagan sentir bien.

No importa que sean grandes propósitos… y por supuesto: no hace falta que sean materiales (pasar un día en el campo, organizar un café con las amigas, dedicar un ratito a esa actividad que te gusta… coger la bici otra vez, la pelota, peinar una Barbie… pintar con tiza una pizarra… igual eso ya no te mola tanto… pero seguro que hay cosas por ahí adentro que te chifla hacer…) solo tu sabes lo que te gusta, lo que te hace feliz… tu niño te echará una mano si no lo tienes claro: pregúntale que quería hacer cuando fuera mayor (¿Ir al cine y comprar el combo más grande de palomitas que hubiera?… ¿Bailar? ¿Pintar? ¿Escribir?)
Empieza a mimarte. Empieza a hacerlo fijándote en lo frágil que un día fuiste… porque te aseguro que quererte te hará fuerte y te dará el impulso necesario para perseguir todos tus sueños.

Quiérete mucho bombón. No hay nadie como tu.

Un comentario en “Quiérete mucho!”

  1. HERMOSISISISIMO, que leccion de autoestima tan linda, muchas gracias me recordaron lo que en este camino olvide, valorarme, quererme y desearme siempre lo mejor, la vida es corta y ahora a mis 43 años debo empezar a pensar en mi, ya me siento cansada de tantas decepciones y dolores que me han causado por querer mas a los demas que a mi misma, de verdad GRACIAS.

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