Resulta que:

A) He atravesado un proceso de #Depresión que me pilló tan de sopresa como la noticia aquella de Ricky Martin en 2013. Y ocurrió exactamente igual, todo el mundo hablaba de que era evidente y parecía que todo el mundo sabía que ocurría aquella cosa menos yo.

B) Dura año y medio. Pero yo soy realmente consciente en los últimos seis meses. Me cuesta aceptarlo. ¿Deprimida yo? Pero si soy más alegre que la canción de Xuxa. La de Ilarilaré. Eh. Eh. Eh.

C) Lo asumo. Me quedo como cuando una vaca mira un tren. No puedo hacer ninguna otra cosa. Me cuesta hasta elegir qué quiero desayunar. Y me digo “Pues igual si que va a ser verdad que estoy un poco deprimida”

D) Empiezo a darme cuenta que estar deprimida no es llorar por las esquinas. En mi caso fue todo lo contrario. Era no sentir nada. Como si me hubieran desconectado. No podía sentir ni alegría, ni dolor. Pero ojo no me pusieras un vídeo de un perrito ladrando que entonces me caían lágrimas como puños. He llegado a llorar porque eliminaron a Sébastian de Pasapalabra y debí ser la única en todo el país. En cambio no podía llorar por mí. Luego descubrí que estaba enfadada conmigo misma y me negué mi propia compasión.

E) Empiezo a subir. Poco a poco. Pero vuelvo a caer. Es como intentar escalar un pozo resbaladizo. En el que por mucho que crees que llegas arriba, apoyas mal un pie y vuelves abajo.

F) Hablo con mi psicóloga. “María, esto no puede ser… no puedo salir” y ella me ayuda. Me da las cuerdas, me explica como he de poner los pies para escalar. Pero antes descubrimos por qué estoy ahí abajo. Nadie baja hasta abajo y sube sin enfrentarse antes a lo que le ha llevado hasta ahí. Debes conocerlo. No es un viaje hasta las profundidades por que si. Es por algo.

G) Me recetan una ayudita. Y digo yo que no necesito ayuditas. Que sola puedo.

H) Mi neuróloga hace Já.

I) Mi médico de cabecera hace Já.

J) Mi psicóloga hace Já.

K) Y yo sonrío con condenscencencia y también hago Já.

L) Intento volver a subir. Me caigo de nuevo.

M) Pido la ayudita. Me extienden una receta y descubro que es el mejor invento del siglo después de el esmalte de larga duración.

N) Subo. Y esta vez no me caigo. Solo resbalo y digo “uuuuy” pero no me asusto. Sé que puedo. Que he conseguido llegar hasta un punto y que veo la luz.

O) Me asomo a la superficie. Y algo me dice que antes de dar el Gran Salto he de hacer todo poco a poco.

P) Descanso. Me tomo mi tiempo. Me reseteo. Y entonces aprendo tantas cosas que me pasaría la vida hablando sobre ello.

E igual la vida entera no me voy a pasar hablando sobre ello. Pero quiero compartirlo con vosotros.

Porque puedo festejar que estoy bien. Que antes de salir a la superficie y bailar descalza celebrando que superé todo esto, he aprendido lo que me ha traído hasta este punto. Y compartir lo que me ayudó a estar bien es algo que no puedo quedarme para mí sola.

Por si tú lo necesitas.
Por que ahora si. Ahora ya me sale la canción de Xuxa, de verdad verdadera.

Un comentario en “Ilarié”

  1. Hola
    Me siento muy identificada contigo… despues de mi diagnostico de EM me hundí a los pocos meses y ahora estoy en el punto de que la ayudita de la que hablas me ha empezado hacer efecto y siento que soy otra, siento que estoy volviendo a la superficie después de tocar fondo…es muy difícil explicar a la gente porqué te encuentras así, hundida, sin ganas de nada sin nada que te motive , hay que estar ahí abajo para saber que se siente…
    Me encanta tu blog, eres una chica fantástica y muy natural, da gusto encontrar personas que explican como se siente que es como me siento …. muchas gracias y mil besitos!

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