Tal día como hoy nacía en Londres Virginia Woolf.

Con un carácter fuerte y complicado en ocasiones, discutía hasta la saciedad cuando algo no le cuadraba y no aceptaba muy bien las réplicas.

Se casó con Leonard Woolf y vivieron su matrimonio de un modo liberal haciendo hueco en su relación a la escritora Vita Sackville-West, algo que causó cierto revuelo en la sociedad que les rodeaba pero que en ningún caso les perturbó y mantuvieron una relación amorosa durante diez años aunque su amistad duraría toda la vida.

Durante toda su vida Virginia Woolf sufrió una enfermedad mental que a día de hoy conocemos mucho mejor:  la depresión.

Esta vino producida en gran medida por los diferentes abusos sexuales que soportó durante años de sus hermanastros y que se acentuó tras la muerte de su madre.

Fue ingresada en varias ocasiones en sanatorios mentales e intentó quitarse la vida por primera vez a los veintidós años lanzándose al vacío desde una ventana.  Afortunadamente esta no tenía demasiada altura y no le ocurrió nada.

Los especialistas de la época le prohibieron escribir creyendo que este hábito le proporcionaba más sinsabores que beneficios ya que alimentaba su apetito intelectual  acentuando su histeria (increíble que llegaran a esta teoría, pero así fue)

No obstante y por fortuna para los que hemos podido disfrutar de su legado, no hizo ni caso a esta receta y continuó haciendo lo que mejor sabía hacer: escribir, ya que esta actividad al contrario de lo que pensaran entonces le ayudaba a expresar por escrito lo que no podía expresar verbalmente.

Pese a sus mejorías, decidió no seguir adelante y en 1941 se dejó llevar y puso fin a su vida sumergiéndose en el río Ouse.

Dejó varias cartas a su marido y a su hermana, agradeciéndoles lo mucho que habían hecho por ella y pidiéndoles que no se sintieran responsables de nada, que gracias a ellos había encontrado oasis de felicidad en medio de una terrible enfermedad que ya no podía controlar.

La técnica narrativa de Virginia Woolf pasa del monólogo interior duro y crudo a una caricia poética que le ha permitido pasar a la historia como una de las contribuciones más importantes a la novela moderna.   Y sus cartas, ensayos y diarios han sido un legado de incalculable valor para escritores y lectores que buscan obran que se salgan de lo convencional.

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